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jueves, abril 06, 2006

¿Y VIVIERON FELICES PARA SIEMPRE?



¿Por qué se separan las mujeres?
Cuando somos pequeñas, los libros de cuentos, las novelas, las películas infantiles nos demostraban y nos convencían que a pesar de transitar por momentos malos a lo largo de nuestra vida, en algún momento alcanzaremos la felicidad al encontrar a nuestro “príncipe azul”. Lograríamos alcanzar la dicha eterna y el amor para toda la vida. Ella, siempre impecable y sonriente, viviendo para cumplir los caprichos de sus marido.
Una vez que se establecía el matrimonio, la cocina se convertiría en su nuevo hábitat. Allí pasaría la mayor cantidad de horas, el resto, transcurrirían en la actividades para la limpieza del hogar. Cuidar a los hijos, si eran mujeres transmitirles sus conocimientos como amas de casa, y si era hombre, apañarlo como a su marido para que mas adelante logre encontrar a una mujer “que sepa bordar, que sepa tejer”.
Y así pasaba la vida de estas bellas señoras, preocupándose por el brillo de sus pisos, las comidas de la semana y el planchado de las camisas de su marido.
Mas adelante, las mujeres comenzaron a tener lentamente lugar dentro del mercado laboral, dentro de la educación, de la política, etc.
Comenzaba a salir del molde en la que la habían encasillado, para emprender la búsqueda de sus propios sueños y aspiraciones. Al comienzo eran tratadas de locas, de prostitutas, no solo por los hombres sino por las mismas mujeres que en el fondo sentían una envidia inmensa por no tener el coraje de animarse a concretar lo que esperaban de sus vidas, mas allá del pudín para tomar el te.
La “liberación” femenina lleva a muchos a creer que es la culpable del quebrantamiento familiar. Alegan lo siguiente: antes la mujer, al pasar todo el día en la casa y mantener contento a su marido, cuidaba y educaba a sus hijos, logrando la paz y armonía dentro del núcleo familiar. Ahora, en cambio, preocupadas solo por su posicionamiento laboral, olvidan su rol de amas de casa, logrando el desbande de los hijos y el cansancio del marido.
Me pregunto lo siguiente: ¿Antes las mujeres no se separaban porque eran completamente felices llevando esa vida? Tampoco sé hasta que punto se planteaban si eso era lo justo para ellas, ya que al ser una imposición cultural, estamos obligados a creer que las cosas deben fluir de esa manera y no de otra.
Pero dudo mucho que en el fondo no se preguntaran si ellas no tenían el derecho de alcanzar sus metas, el derecho de estudiar, de elegir a sus gobernantes, de abandonar ese rol que le fue impuesto a lo largo de generaciones.
Antes se veían obligadas a mantener relaciones donde ya no existía el amor (o quizás donde nunca lo hubo) simplemente por el que dirán, porque no tenían ningún recurso para autoabastecerse o porque esa era la vida que debían llevar.
Quizás ahora, con más solidez económica, no dependiendo de su marido, teniendo la confianza en ellas mismas, sean menos pacientes a la hora de seguir con una relación.
Realmente no creo que haya un factor único que determine porqué una mujer desea separarse de su pareja. Eso depende de cada relación, de cada persona, de las insatisfacciones personales, etc. Lo interesante para rescatar aquí, es que la relación se construye con el bienestar de ambas partes, con el desarrollo de ambos en sus vidas, logrando así el enriquecimiento de la pareja. Y además, teniendo en cuenta que muchas veces el amor no es para toda la vida, que las cosas no son para siempre y que nadie en esta vida se ve obligado a mantener una relación donde no es feliz.

Srta. Estrógeno.




Si hay algo que me parece muy bueno de mi generación, es la cada vez mas importante inserción de la mujer en la vida social, laboral, y política de la mujer. Si bien antes el hombre “creía” que tenía controlada a su mujer por el hecho de que ella se quede en su casa haciendo las labores domésticas, cometía un grave error… y en muchos aspectos.
Desde el punto de vista doméstico, el hecho de que la mujer se quedara en su casa haciendo una labor tan esforzada como tener que fregar pisos, etc, durante todo el día, es algo que “enrudecía” en definitiva a la mujer con la que estaba… desde el punto de vista económico, también era un grave error ya que, en vez de quedarse la mujer en la casa, bien podía salir a trabajar y sumar así un sueldo mas al pozo familiar del cual, no solo podía salir el sueldo de una empleada doméstica que haga todos los quehaceres, sino que podìa sobrar dinero para darle gustos al grupo familiar.

Al mismo tiempo, todos los que querían a su mujer en su casa para que no tenga contacto con otros hombres cometían tambien un grave error porque se olvidaban del sodero, del lechero, carnicero, verdulero, y todos los “eros” que existan…
Hoy la mujer participa mas de la educación de los hijos por estar mejor preparada intelectualmente, debido a haber estudiado una carrera que no solo aumente su capacidad, sino que también le permite participar mas en el presupuesto familiar y en como distribuirlo.
Ya se terminó la era cenicienta. Hoy los hombres, hablo por mi pero creo que esto tambien le debe pasar a la mayoría, queremos mujeres que participen no solo en los éxitos sino también en los fracasos familiares, que hagan su aporte productivo en la dirección que tomará la familia, que estén mejor preparadas y que podamos aprender tambien de ellas, que nos sorprendan por su capacidad como lo hacen hoy en día, y que sobre todo, estén lindas cuando volvamos a casa para que nos den ganas de darles un poco mas de atención.

Pero hay una cosa en los hombres que creo que viene con nuestros genes y que nos encantan y que nunca deberían dejar de lado las mujeres… no dejen de agasajarnos con un rico morfi al llegar del laburo!!!

Aunque hoy no sea el día de la mujer, porque el día de la mujer es todos los días (ja! Chupamedias!), y ojo, que tampoco no me olvido de mi viejo que siempre fue y sigue siendo un león, aprovecho para acordarme y agradecerle a mi hermosa vieja por todo lo que hizo no solo dentro de mi casa para darme una alimentación, educación, higiene, y vida dignas, sino por cuanto laburó también a la par de mi viejo para parar la olla en los malos momentos.
Asi que, no nos dejen chicas!!
Aprendan de cuanto aprendieron, de cuanto nos equivocamos nosotros, y enseñennos.

Testosterona.